La caries dental es una de las enfermedades infecciosas de mayor prevalencia en la infancia y ahora Maternatal advierte que los niños pueden tener caries, aunque no tomen chucherías.
Por todos es sabido que el azúcar provoca caries. Así como el consumo de hidratos de carbono fermentables y no tener un aporte suficiente de flúor. Sin embargo, hay otros factores como la consistencia de los alimentos o la frecuencia de consumo de los mismos que pueden ser clave para la aparición de bacterias y caries.
La consistencia de los alimentos es un factor importante, ya que el tiempo que esté adherido al diente va a aumentar o no la susceptibilidad a tener caries. Los alimentos duros (manzanas, zanahorias) realizan una labor de arrastre y ayudan, junto a la saliva, a eliminar los restos pegajosos. No es lo mismo comer un donut y luego un puñado de frutos secos, los cuales arrastran los azúcares, que al revés. Cuanto más pegajoso, más tiempo pasará en contacto con los dientes (ciruelas, higos, pasas, pan, patatas). Los líquidos (bebidas carbonatadas, zumos de frutas, etc.) consiguen adentrarse entre los dientes y atacar estas zonas.
Igual de importante es la frecuencia de consumo de esos alimentos y la ingesta entre comidas. No es lo mismo que el ataque de las bacterias tenga lugar tres veces al día que 10. Éstas comienzan a actuar a los 20 minutos después de haber comido, se produce una disminución del pH bucal haciendo que la boca sea un medio más ácido y dañino para los dientes. Será importante evitar el picoteo entre comidas para evitar ese descenso de pH. Los chicles sin azúcar con edulcorantes acalóricos estimulan la saliva, por lo que se recomienda tras las comidas cuando el cepillado no es posible. Existen chicles que incorporan calcio, fosfato, flúor (componentes beneficiosos para los dientes) y xilitol, un edulcorante anti caries y antimicrobiano.
Para una dieta no cariogénica se recomiendan comidas con contenidos grasos ya que evitan la adherencia de azúcares en los dientes; proteínas; calcio y fósforo, que evitan la desmineralización del diente (sardinas, nueces, almendras, pistachos, queso); y flúor (lentejas, arroz, espárragos, tomate, rábano) La clave para una buena alimentación en relación a la salud dental no consiste en prescindir de algunos alimentos, sino saber cuándo comerlos y hacerlo en su justa medida.
Es muy importante cuidar los dientes en la infancia. Acude al dentista antes de su primer cumpleaños y tener en cuenta que ir al dentista no significa tener que realizar un tratamiento, consiste en prevenir posibles daños y asesorarse de cómo identificar los buenos y malos hábitos.
Patricia López Centre Odontològic pone a su disposición tecnología, profesionales y tratamientos avanzados para cuidar la salud oral de sus pacientes.
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